Mis Hermanos Más Pequeños

'…Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de Mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por Mí ' ". (Mateo 25:40).

Hace muchos años, conocí un pastor en Corea que operó un orfanato para los niños amerasiáticos que habían sido abandonados por sus padres que eran soldados estadounidenses y sus madres coreanas (porque un niño birracial, se consideraban un "deshonor" a los ojos de muchas familias coreanas tradicionales). Este pastor era muy conocido por su amor a los niños amerasiáticos que tenía bajo su cuidado, y tenia la oportunidad ver varios episodios muy curiosos (y preciosos) de su vida con los niños.

Uno de ellos que recuerdo es cuando estábamos cenando con unos niños y un muchacho hizo la oración usual: "Ven Señor, Te invitado a nuestra mesa y bendice lo que Tú nos has dado".

 

Después de la oración, un niñito pequeño de tres o cuatro años dijo:

"Pastor, ¿por qué el Señor Jesús no viene nunca? Le pedimos cada día que venga a comer con nosotros y nunca viene".

"Hijo" dijo el pastor "siempre puedes estar seguro de que vendrá. Él nunca menosprecia nuestra invitación".

"Pues, cuando venga quiero que se siente en mi silla" dijo el pequeño.

Aún no había terminado de pronunciar estas palabras cuando alguien llamó a la puerta. Era un muchacho amerasiático pobre, que no tenía un lugar para pasar la noche - de hecho, no tenía hogar.

El pastor lo hizo entrar y le dio la bienvenida; el pequeño le dio su silla y todos los niños se disputaban el derecho de darle su plato, incluso uno se lamentaba de que su camita era demasiado pequeña para dormir con el forastero, quién lloró de emoción al ver tantas atenciones.

 

Entonces el pequeño dijo al pastor:

"Pastor, creo que El Señor Jesús no pudo venir porque Él estaba muy ocupado, pero Él nos ha enviado a este muchacho pobre, ¿no es verdad?"

"Sí, hijito" dijo el pastor. "Cada pedazo de pan, cada vaso de agua que damos a los pobres, enfermos o prisioneros en el nombre de Jesús, a Él se lo damos, pues dijo: '…Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de Mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por Mí ' ". (Mateo 25:40).

 

 

Siempre tenemos la ocasión de ayudar a alguien. Existe mucha gente en necesidad, pero a veces nuestro corazón se endurece y olvidamos que en muchas ocasiones Dios nos da una oportunidad para ayudar a otros, para mostrar Su amor de forma práctica y hacernos partícipes de Su obra.

Quizás dirán "Sí" o quizás te rechazarán. Pero aún si te dicen "No" hoy, la semilla del amor de Cristo que has plantado en su corazón se florecerán un día con los frutos del Espíritu Santo, y un otro hijo precioso de Jesucristo otra vez estarán en la presencia de Su Padre Celestial...simplemente porque tomaste el tiempo compartir una palabra de bondad y amor con un hijo de Dios durante la hora de su mayor necesidad!

¡Que Dios Se Bendiga!

 

- Glenn Hunt

Pastor, Iglesia Nueva Vida en Cristo